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— 4P x La Nueva Cuba —

 

Por una República digna: cuatro plebiscitos para fundar La Nueva Cuba

 

Somos el Partido Pro Derechos Humanos de Cuba (Independiente), PPDHC por sus siglas, primer partido político fundado en la Cuba esclavizada desde 1959 por el comunismo. Nos constituimos no desde el poder, sino desde la resistencia al comunismo y el apoyo al oprimido; no desde la ambición, sino desde la responsabilidad. No nos elevamos por encima de nadie, porque solo servimos al pueblo, única fuente legítima de la soberanía y única razón de nuestra existencia política.

Este Pronunciamiento Oficial expone, con la solemnidad que la historia exige, la necesidad imperiosa de apoyar y comprender la propuesta del PPDHC titulada: “4P x La Nueva Cuba”, o “Cuatro Plebiscitos por la Nueva Cuba”: una propuesta de consulta popular vinculante para efectuar cuando, en el futuro, exista un gobierno provisional de transición, y se le pregunte a los cubanos:

  1. ¿Quiere que se cree una asamblea constituyente para producir una nueva Constitución hecha por el pueblo?

  2. ¿Quiere que se prohíba por ley el financiamiento privado y corporativo en las elecciones, así como el cabildeo y el clientelismo políticos?

  3. ¿Quiere que las fuerzas armadas sean abolidas y, en su lugar, una pequeña guardia nacional y un cuerpo policial basado en tecnología de punta?

  4. ¿Quiere un modelo de gobierno colegiado con participación ciudadana?

 

La agenda de dignidad: por qué cuatro plebiscitos

La propuesta “4P x La Nueva Cuba” debe entenderse como una arquitectura mínima de legitimidad democrática para una transición verdadera: no basta cambiar gobernantes, hay que cambiar las reglas del poder. Cuando una nación ha sufrido personalismo, militarización, clientelismo y captura institucional, la salida más prudente no es confiar en promesas, sino someter el nuevo pacto político a consulta popular vinculante, con garantías de participación libre e informada. [un]

 

José Martí como punto de partida ético

José Martí afirmó que la primera ley de la república debía ser el “culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, idea asociada a su discurso de 1891 en Hardman Hall y convertida en brújula ética del republicanismo cubano. Esa frase no es un adorno literario: es un criterio político de validez. Un régimen que concentra poder, degrada la ciudadanía o sustituye el mandato popular por la obediencia al caudillo traiciona, en los hechos, esa dignidad que Martí colocó en el centro de la república.

Como partido que sitúa los derechos humanos en el centro de su acción política, el PPDHC reconoce en esa sentencia de Martí el fundamento de nuestra existencia: la dignidad humana no es un objetivo secundario, sino la condición sin la cual no hay república legítima.

 

Primera consulta: Asamblea constituyente elegida por el pueblo

La primera consulta —sobre una asamblea constituyente elegida por el pueblo— responde a un principio básico del derecho democrático: la soberanía no puede descansar indefinidamente en estructuras heredadas o cerradas, sino en una decisión constituyente libremente expresada. El Sistema Interamericano reconoce como elementos esenciales de la democracia el respeto a los derechos humanos, el acceso al poder y su ejercicio conforme al estado de derecho, además de elecciones libres y periódicas. La ONU, por su parte, ha insistido en que el will of the people debe ser la base de la autoridad del gobierno y que la gente tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por representantes libremente elegidos. [oas]

El pueblo cubano debe ser el autor de su Constitución, no el destinatario pasivo de una norma impuesta. No hay democracia genuina sin capacidad de decidir las reglas fundamentales del poder.

Segunda consulta: Prohibir el dinero privado y el clientelismo en la política

La segunda consulta —prohibir el financiamiento privado y corporativo, el cabildeo y el clientelismo— apunta al corazón de la corrupción política. Cuando el dinero sustituye al ciudadano, la representación se deforma y el cargo público deja de ser un mandato colectivo para convertirse en inversión privada. El Comité de Derechos Humanos de la ONU, al interpretar el artículo 25 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, subraya que toda persona debe poder participar en los asuntos públicos, votar, ser electa y acceder a cargos públicos sin discriminación ni distorsiones que vacíen de contenido la igualdad política. Si el voto compite contra el poder del dinero, la igualdad democrática se vuelve formal y no real. [equalrightstrust]

La corrupción en política, no solo en Cuba, sino en otros estados, se genera principalmente por la existencia de la figura del cabildero que negocia favores políticos para sus clientes (clientelismo) al ofrecer grandes cantidades de dinero privado y corporativo a los candidatos a puestos que van desde el alcalde de un pueblo hasta el presidente del país. El PPDHC propone extirpar esta llaga institucional: la política no puede ser un mercado de influencias. [brennancenter]

Tercera consulta: Abolir las fuerzas armadas y crear una guardia nacional y policía tecnológica

La tercera consulta —abolir las fuerzas armadas y sustituirlas por una guardia nacional pequeña y una policía tecnológica— requiere una formulación prudente y estrictamente jurídica. Más que celebrar la militarización, el punto de fondo es impedir que la coerción armada siga siendo un instrumento de control interno o de protección de élites. El Sistema Interamericano sostiene que la democracia se debilita cuando se restringe la participación, se intimida a la sociedad civil o se usa la fuerza para erosionar derechos y libertades. En sociedades traumadas por la represión, la garantía institucional no nace de grandes aparatos armados, sino de fuerzas estrictamente subordinadas al orden constitucional y al control civil efectivo. [rfkhumanrights]

 

En Cuba, las fuerzas militares y policiales se han usado en diferentes momentos históricos para reprimir al pueblo y proteger los intereses de dictadores o grupos políticos específicos. El PPDHC no busca desproteger la nación, sino proteger el pueblo de la propia fuerza que debería protegerlo. La seguridad debe ser pública, civil, tecnológica y subordinada al derecho, no un instrumento de dominación.

Cuarta consulta: Gobierno colegiado con participación ciudadana

La cuarta consulta —un modelo colegiado de gobernanza con participación ciudadana— corrige el defecto más peligroso del presidencialismo concentrado: la personalización del poder. Los modelos colegiados no son una rareza; existen fórmulas de gobierno compartido en democracias consolidadas que reducen el riesgo del caudillismo y obligan a construir acuerdos, controles y corresponsabilidad. En contextos de transición, esto es especialmente útil porque dificulta que un líder carismático capture el Estado, monopolice la narrativa nacional o convierta la política en culto personal. [un]

El caudillismo, el mesianismo, el machismo, el populismo y el culto a la personalidad han sido posturas que han perjudicado a la nación cubana desde el poder político excesivo que confiere el modelo de gobierno presidencialista bicameral. El PPDHC propone romper esa lógica: el poder no pertenece a un hombre, ni a un grupo, sino a la ciudadanía organizada.

La lección comparada: democracia y derechos humanos

La experiencia internacional muestra que las transiciones más estables no son las que sustituyen una élite por otra, sino las que rehacen las reglas del juego con amplia legitimidad social. La ONU ha resaltado que democracia y derechos humanos se refuerzan mutuamente, y que la participación inclusiva es indispensable para la credibilidad de cualquier orden político nuevo. En el Sistema Interamericano, además, la protección de las libertades de expresión, asociación y reunión pacífica es condición para una democracia auténtica, no una concesión secundaria. [reliefweb]

Por eso, el proyecto “4P x La Nueva Cuba” no debe verse como una lista de deseos o aspiraciones, sino como un mecanismo de higiene republicana. Allí donde el financiamiento privado compra candidaturas, el clientelismo distorsiona el mandato y la fuerza armada se usa contra la población, la política deja de representar al pueblo y pasa a administrarlo desde arriba. La respuesta democrática no es pedir confianza ciega, sino diseñar consultas vinculantes que devuelvan la soberanía a los ciudadanos. [ohchr]

La prueba moral: quién no quiere dignidad no sirve al pueblo

Quien se oponga a estas cuatro consultas básicas de la propuesta “4P x La Nueva Cuba” debería explicar por qué prefiere mantener un sistema que facilita la concentración del poder, la desigualdad política y la reproducción de la dominación. Defender la dignidad humana implica defender instituciones que limiten al poder, no que lo absoluticen. En consecuencia, no es exagerado afirmar que quien rechaza estas condiciones esenciales no está defendiendo al pueblo, sino preservando la estructura que históricamente ha permitido su subordinación. [oas]

El PPDHC no formula esto como un juicio de personas, sino como un criterio de validez política: si no se sostiene la dignidad plena del hombre, no hay república posible.

Convocatoria a la nación: un proyecto común, no partidista

Hoy, el PPDHC convoca formalmente a los cubanos de todas las generaciones y de todas las condiciones, a apoyar la propuesta “4P x La Nueva Cuba”. No se trata de un llamado partidista, sino de un llamado patrio: la consulta popular vinculante que aquí proponemos no pertenece a un grupo, sino a toda la nación. Quien cree que la dignidad humana, la libertad política y la justicia social son valores posibles, debe sumarse a esta iniciativa. El pueblo no necesita más líderes que se impongan, sino más ciudadanos que se unan. La historia de la Nueva Cuba no se escribe con discursos, sino con decisiones colectivas. Por eso, invitamos a todos a hacer de “4P x La Nueva Cuba” un proyecto común, un compromiso compartido y una obligación moral con el futuro de las nuevas generaciones.

Condición de viabilidad: el derribo de la dictadura y el empleo de la lucha noviolenta

No obstante, debe quedar claramente establecido que esta propuesta de “4P x La Nueva Cuba” sólo será plenamente viable cuando la dictadura actual, ejercida por el Partido Comunista, haya sido derribada. Mientras el monopolio del poder permanezca intacto, toda consulta vinculante, toda reforma constitucional y toda transformación institucional seguirá siendo letra muerta, porque en un país solo quien detenta el poder político real posee la capacidad efectiva de impulsar cambios económicos, sociales y políticos. Por ello, el despliegue de los cuatro plebiscitos exige como requisito previo indispensable la ruptura del régimen dictatorial. Y para alcanzar ese objetivo, el PPDHC sostiene desde 1988 la necesidad de emplear en Cuba el método de la lucha noviolenta, como estrategia política superior, moralmente legítima y estratégicamente viable, especialmente frente a la lucha armada, que hoy resulta inviable no solo por el desigual equilibrio de fuerzas, sino también por la reticencia de la mayoría de los Estados democráticos a respaldar a movimientos que pretendan liberarse por medio de las armas.

Conclusión: un pacto, no un salvador

La Cuba futura no necesita otro salvador, sino un pacto. Y ese pacto debe pasar por la voz del pueblo, por reglas que impidan comprar la política, por una seguridad pública sometida al derecho y por un gobierno que deje de ser trono para convertirse en servicio. “4P x La Nueva Cuba” condensa precisamente esa exigencia: que la república nazca, por fin, desde la dignidad plena del hombre y no desde el miedo, la obediencia o el privilegio. [brennancenter]

Nosotros, el PPDHC, no nos proponemos como líderes indiscutibles, sino como servidores del pueblo. No reclamamos homenaje, sino responsabilidad. No buscamos culto, sino ciudadanía. Nuestro único deseo es que el pueblo cubano, en libertad, decida las reglas de su propia vida política.

 

¡Por la República Digna!

¡Por La Nueva Cuba!

¡Por los Derechos Humanos!

 

 

Partido Pro Derechos Humanos de Cuba (Independiente),

Junio 21, 2026.


 

 

Referencias

  • Organización de los Estados Americanos. (2001). Carta Democrática Interamericana. [oas]

  • Naciones Unidas. (2018). Guidance Note of the Secretary-General on Democracy Assistance. [un]

  • Comité de Derechos Humanos de la ONU. (1996). General Comment No. 25: Article 25. [equalrightstrust]

  • Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. (s. f.). International standards. [ohchr]

  • Brennan Center en Español. (2025). ¿Qué es la corrupción política y qué podemos hacer al respecto? [brennancenter]

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